viernes, 2 de octubre de 2015

MITOS MATERNALES: El Mito de Frigg


Balder era el hijo de Odin, el dios de dioses, y era el más querido y el más hermoso de todas las deidades nórdicas.


Un día, Balder empezó a tener sueños de su propia muerte, por lo que todos los dioses decidieron protegerlo. Su madre Frigg hizo que todas las cosas, las enfermedades, los venenos, los árboles, los animales, que nunca ivan a herir a Balder y todos aceptaron el juramento.


Como se volvió invulnerable, los dioses inventaron un juego donde le tiraban toda clase de cosas, sin que él saliera herido, por que todos cumplían su promesa y no se atrevían a hacerle daño. Loki, el dios travieso, estab inconforme con el juego y celoso de Balder.


Por eso se disfrazó de anciana y fue a conversar con Frigg. Ella sin saber que la anciana era Loki, le contó la historia de cómo había hecho que todas las cosas y las criaturas juraran no dañar a Balder, pero que el muérdago, una planta que crecía al este del Valhalla, era tan insignificante y tan joven que ni siquiera le había pedido el juramento.




Loki se fue para el juego de los dioses, pero antes construyó una flecha con la planta que le había dicho Frigg, y cuando llegó se encontró con un dios ciego que no le tiraba nada a Balder, por que no veía ni tenía arma que lanzarle.


Loki entonces le dijo a este dios, que el le daba su arma y le indicaba donde se ubicaba Balder, y así era como si los dos lo honrraran. El dios ciego lanzó la terrible flecha, que hirió de muerte a Balder.
La angustia de los dioses fue mucha, pero en especial la de su esposa que murió de tristeza y la de su madre que fue a rogarle a la diosa Hel que lo dejara salir del reino de los muertos. Hel le dijo que si todas las criaturas y las cosas lloraban a Balder, ella le permetiría regresar.


Frigg, movida por su amor de madre, se vio otra vez caminando el mundo entero, haciendo que todo se lamentara de la muerte de Balder, pero llegó y se ncontró con la misma vieja, es decir Loki, quien dijo que Balder no había hecho nada por ella, por lo lo que no se sentía obligada a llorarlo.
De esta manera, Loki condenó a Balder a permanecer en el reino de los muertos.

El PUENTE DEL CLÉRIGO (mito mexicano)

Allá por el año de 1649 en que ocurre esta verídica historia que los años trasformaron en macabra leyenda, el sitio en que tuvieron lugar estos hechos consignados en las antiguas crónicas eran simplemente unos llanos en los que se levantaban unas cuantas casucas formando parte de la antigua parcialidad de Santiago Tlatelolco; sin embargo cruzando apenas la acequia llamada de Texontlali, cuyas aguas zarcas iban a desembocar a la laguna (junto al mercado de La Lagunilla siglos después), había unas casas de muy buena factura en una de las cuales y cruzando el puente que sobre la dicha acequia existía fabricado de mampostería con un arco de medio punto y alta balaustrada, vivía un religioso llamado don Juan de Nava, que oficiaba en el templo de Santa Catarina. Este sacerdote tenía una sobrina a su cuidado, muy linda, muy de buen ver y en edad en que se sueña con un marido, llamada doña Margarita Jáuregui.

El tercer personaje de esta increíble, pero verídica historia que aparece a fojas 231 de las memorias de Fray Marcos López y Rueda, que fuera obispo de Yucatán y Virrey provisional de la Nueva España, lo fue un caballero y portugués de muy buena presencia y malas maneras llamado don Duarte de Zarraza.


Por decirse de familia ilustre el galán portugués asistía a los saraos y fiestas virreinales y como doña Margarita Jáuregui, por haber sido hija de afortunado caballero también tenía acceso a los salones palaciegos, cierta vez se conocieron en una de esas fiestas.
Conocer a tan hermosa dama y comenzar a enamorarla fue todo uno para el enamoradizo portugués, que indagó y fue hasta la casa del fraile situada al cruzar el puente de la acequia antes mencionada. Sus requiebros, su presencia frecuente, sus regalos y sus cartas encendidas pronto inflamaron el pecho de doña Margarita Jáuregui que estaba en el mero punto de edad para el casorio, por lo que pronto accedió a los requerimientos amorosos del portugués.


Pero don Fray Juan de Nava también indagó muchas cosas de don Duarte de Zarraza y supo que allá en su tierra además de haber dejado muchas deudas, también abandonó a dos mujeres con sus respectivos vástagos, que aquí en la capital de la Nueva España llevaba una vida disipada y silenciosa y que vivía en la casa gaya y se exhibía con las descocadas barraganas. Además tenía varias queridas en encontrados rumbos de la ciudad y andaba en amoríos con diez doncellas.


Por todos estos motivos, el cura Juan de Nava prohibió terminantemente a su sobrina que aceptara los amores del porfiado portugués, pero ni doña Margarita ni don Duarte hicieron caso de las advertencias del clérigo y continuaron con sus amoríos a espaldas del ensotanado tío.


Dos veces el cura Juan de Nava habló con el llamado Duarte de Zarraza ya en tono violento prohibiéndole que se acercara tan solo a su casa o al puente de la acequia de Tezontlali, pero en contestación recibió una blasfemia, burlas y altanería de parte del de Portugal.


Y tanto se opuso el sacerdote a esos amores y tantas veces reprendió a la sobrina y a Zarraza, que este decidió quitar del medio al clérigo, porque según dijo, nadie podía oponerse a sus deseos.


Siguiendo al pie de la letra añejas y desleídas crónicas, sabemos que el perverso portugués decidió matar al clérigo precisamente el 3 de abril de ese año de 1649 y al efecto se fue a decirle a doña Margarita Jáuregui, que ya que su tío-tutor no los dejaría casarse, deberían huir para desposarse en La Puebla de los Angeles. La bella mujer convino en seguir al galán burlando la voluntad del cura.


El día señalado estaba conversando por la ventana de la casa a eso de la caída de la tarde, cuando Duarte de Zarraza vio venir al cura, acercarse al puente sobre la acequia de Texontlali y sin decirle nada a Margarita, se alejó del balcón y corrió hacia el puente.


No se sabe lo que dijeron, mejor dicho discutieron clérigo y portugués, pero de pronto, Duarte de Zarraza sacó un puñal en cuyo pomo aparecía grabado el escudo de su casa portuguesa y clavó de un golpe furioso en el cráneo al cura.


El cura cayó herido de muerte y el portugués lo arrastró unos cuantos pasos y lo arrojó a las aguas lodosas de la acequia por encima de la balaustrada del puente. Como era de muchos conocida la oposición del clérigo a sus amoríos con Margarita su sobrina, Duarte de Zarraza decidió ocultarse primero y después huir a Veracruz, en donde permaneció cerca de un año.


Pasado ese tiempo, el portugués regresó a la capital de la Nueva españa y decidió ir a ver a Margarita Jáuregui, para pedirle que huyera con él, ya que estaba muerto el cura su tío.
Esperó la noche y se encaminó hacia el rumbo norte, por el lado de Tlatelolco…


Llegó al puente de la acequia, pero no pudo pasarlo, de hecho jamás llegó a cruzarlo vivo. Al día siguiente viandantes mañaneros lo descubrieron muerto, horriblemente desfigurado el rostro por una mueca de espanto, como espanto sufrieron los descubridores, ya que don Duarte de Zarraza yacía estrangulado por un horrible esqueleto cubierto por una sotana hecha jirones, manchada de limo, de lodo y agua pestilente. Las manos descarnadas de aquél muerto, en el cual se identificó en el acto al clérigo don Juan de Nava, estaban pegadas al cuello de Zarraza, mientras brillaba a los primeros rayos del sol de la mañana, la hoja de un puñal que estaba hendiendo su mondo cráneo y en cuyo pomo aparecía el escudo de la casa de Zarraza.


No había duda, el clérigo había salido de su tumba pantanosa en la que permaneció todo el tiempo que el portugués estuvo ausente y al volver a la ciudad emergió para vengarse.


Esto dicen las crónicas, esto contó años más tarde la leyenda y por eso, al puente sin nombre y a la calle que se formó andando el tiempo, se le conoció por muchos años, como la calle del Puente del Clérigo, hoy conocida por 7a., y 8a., de Allende dando como referencia el antiguo callejón del Carrizo.

jueves, 1 de octubre de 2015

MITO AFRICANO DE LAS DOS LUMINARIAS

De entre las numerosas leyendas del continente africano sobresale la de los negros de Senegal, puesto que acaso sean los únicos que tienen una cosmología digna de tal nombre.


Sus fábulas muestran que las dos luminarias, es decir, tanto el Sol como la Luna, estaban ya consideradas como superiores a los demás astros. El mito cosmogónico pretende establecer las diferencias de ambos cuerpos astrales, y se propone explicar -de una manera muy simple, aunque cargada de connotaciones míticas y emblemáticas- las grandes diferencias entre la Luna y el Sol. El brillo,el calor y la luz que se desprenden del astro-rey impiden que seamos capaces de mirarlo fijamente. En cambio, a la Luna podemos contemplarla con insistencia sin que nuestros ojos sufran daño alguno. Ello es así porque, en cierta ocasión, estaban bañándose desnudas las madres de ambas luminarias. Mientras el Sol mantuvo una actitud cargada de pudor, y no dirigió su mirada ni un instante hacia la desnudez de su progenitura, la Luna, en cambio, no tuvo reparos en observar la desnudez de su antecesora. Después de salir del baño, le fue dicho al Sol: “Hijo mío, siempre me has respetado y deseo que la única, y poderosa deidad, te bendiga por ello. Tus ojos se apartaron de mí mientras me bañaba desnuda y, por ello, quiero que desde ahora, ningún ser vivo pueda mirarte a ti sin que su vista quede dañada”.


Y a la Luna le fue dicho: “Hija mía, tú no me has respetado mientras me bañaba. Me has mirado fijamente, como si fuera un objeto brillante y, por ello, yo quiero que, a partir de ahora, todos los seres vivos puedan mirarte a ti sin que su vista que dañada ni se cansen sus ojos”.

EL MITO DE DEMÉTER

Tras la victoria de Zeus, Deméter, se convierte en su cuarta esposa y le da una hija, que la llamaron Perséfone (en Roma, Ceres, hija de Crono y Rea). Un día, Perséfone, se encontraba lejos de su madre, acompañada de hermosas y graciosas ninfas, estaba cortando florcitas silvestres que crecían en las verdes laderas de Sicilia, de pronto, le llamó la atención poderosamente un narciso de un maravilloso colorido y fragancia tan exquisita que agradaba al cielo, la tierra y el mar –según cuenta el Himno Homérico a Deméter-. Perséfone se dispuso a cortar el narciso cuando la tierra se abrió y emergió Hades, el dios del Tártar y el Abismo, hermano de Zeus, por lo tanto tío de Perséfone. Hades sujetó a la joven y se la llevó en sus dominios subterráneos. Perséfone gritó para avisar a su madre. Su madre alcanzó a escuchar y sospechó que su hija había traspasado la frontera del abismo. Deméter comenzó a sentir un gran dolor en su corazón. Se negó a tomar el alimento y bebida de los dioses. Se quitó el tocado y partió en búsqueda de su hija. Recorrió montañas, cavernas, bosques, cruzó los ríos... Cuando llegaba la noche encendía dos antorchas para continuar la búsqueda en la oscuridad.

 

 

En el lago de Siracusa encontró el velo de Perséfone. Luego se encontró con la titánide Hécate que también había oído el grito de Perséfone y le explicó que la cabeza del raptor estaba cubierta de sombras oscuras. Deméter consulto con Helios (el dios sol), quién le confirmó que Hades había sido quién se llevó a Perséfone. Rápidamente toma un carro tirado por dos dragones, cruza el espacio y se presenta ante Zeus pidiendo justicia. Se niega a continuar viviendo en el Olimpo y exige la liberación de su hija.



Deméter toma la decisión de ingresar en el mundo como mortal, disfrazada de anciana. Cierto día mientras descansaba y reflexionaba acerca de su sufrimiento en un camino de la región de Eleusis, pasa por el lugar la hija del rey Celeo que gobernaba el Atica y le pregunta qué le ocurre. Deméter le cuenta que unos piratas la habían tomado prisionera y que luego la habían abandonado en las costas del Atica. Y le pidió a la joven trabajo en el palacio de su padre, ofreciéndose como nodriza, niñera o criada. La hija del rey intercedió ante su padre y Deméter consiguió un trabajo en la corte. Cuando Deméter se sintió amparada por el rey Celeo y los suyos pudo disminuir su sufrimiento. Una criada de nombre Yambe le alegraba los días con sus ocurrencias. El rey Celeo y su esposa Metanira tenían una gran preocupación y angustia por la salud de uno de sus hijos: Demofonte. El niño quedó bajo los cuidados de Deméter quién agradecida por la hospitalidad dada, sana a Demofonte. Le daba a beber ambrosia –el manjar con miel de los dioses-, lo coloca en su regazo, le entrega su aliento curativo y pretende hacerlo inmortal, inmune al dolor y a la miseria humana. Para ello se toma el trabajo de purificarlo con fuego todas las noches. Cuando estaba ya prácticamente por lograrlo en uno de esos días, la madre del niño la sorprende y grita de miedo. Deméter en ese momento revela su verdadera identidad y enojada le grita a la madre: -Tú no sabes distinguir si el destino te está ofreciendo algo bueno o algo malo- Y como el plan de hacer inmortal a Demofonte fracasó, decide enseñarle al niño cómo atraerse el agradecimiento de los mortales. Demofonte aprendió todas las artes de la siembra, la siega y la recolección de los frutos. Además, Deméter, le regaló un carro con dos dragones para que pudiese viajar por todos los lugares del mundo para enseñar a los humanos técnicas especiales en el trabajo de la tierra, sembrar y producir los mejores frutos en total abundancia.


A todo esto, Zeus, comenzó a observar que los frutos se secaban y la tierra permanecía improductiva. Y es que Deméter se niega a bendecir la tierra mientras Perséfone no esté a su lado. Zeus entonces, se vió obligado a buscar un arbitraje ya que tenía el temor de que la raza humana se extinguiera. Comienza por enviar a Iris –el arco iris- para tratar de convencer a Deméter que regrese al Olimpo junto al resto de los dioses, pero, no lo consigue. Tampoco lo logran los posteriores mensajeros. Por último decide enviar a Hermes –consumado mediador y árbitro- para que descienda al Tártaro y realice la negociación con Hades sobre la liberación de Perséfone. Hades no se opuso al pedido de Zeus pero hábilmente da de comer a su amada un grano del fruto del granado –que significa la unión indestructible- quedando por esto Perséfone ligada para siempre al dios del Tártaro. De todas formas se realiza la negociación: Perséfone pasaría la mitad del año con su esposo, en el mundo de los muertos, y la otra mitad con su madre. Este mito servía para explicar el ciclo estacional: mientras Perséfone está con su madre, ésta se alegra y hace que la tierra produzca frutos. Cuando su hija se marcha, Deméter se entristece y la tierra deja de dar frutos.

EL MITO DE ISIS Y OSIRIS


La historia de Isis y Osiris es la leyenda más importante de toda la mitología egipcia, por lo que ha estado abierta siempre a diversas interpretaciones. No existe una reconstrucción exacta de toda la leyenda, salvo el "Tratado de Isis y Osiris" de Plutarco(*), relato helenizado de la tradición popular.


El relato que se ofrece a continuación se basa en la obra de Plutarco y los textos de Diodoro de Sicilia fundamentalmente. Los nombres entre paréntesis son los que aparecen en la obra de Plutarco, identificados con los dioses griegos.




- Introducción al mito

Cuando Ra todavía gobernaba el Mundo, fue advertido de que su hija Nut (Rea), diosa de los espacios celestes, tenía comercio secreto con Geb (Cronos), dios de la Tierra, y que si en algún momento diese a luz un niño, este gobernaría la humanidad, por lo que Ra maldijo a Nut de manera que nunca podría tener un hijo en ningún día y ninguna noche del año ("Así nunca Nut pueda dar a luz niño alguno ni en el transcurso del mes ni en el transcurso del año"). Nut pidió consejo al gran Thot (Hermes), dios de la sabiduría, quien por cierto estaba enamorado de la diosa, de la que también había obtenido favores en su momento. Éste, por medio de su sabiduría, encontró la forma de evitar la maldición. Thot acudió a Jonsu, dios lunar, cuyo brillo era entonces casi como el del Sol y lo desafió a un juego de mesa, en el que Jonsu apostaba su propia luz. Ambos jugaron y la suerte siempre estaba de parte de Thot, hasta que Jonsu fue derrotado. La apuesta consistía en 1/72 parte de la luminosidad diaria de la Luna, y desde entonces Jonsu no ha tenido suficiente fuerza para brillar a lo largo del mes, por eso mengua y se recupera. Con esta luz Thot creo 5 nuevos días, conocidos como epagómenos, en el calendario que hasta entonces constaba de 12 meses de 30 días cada uno y los añadió justo al final del año, de manera que no pertenecían ni al año viejo ni al nuevo. Así Nut pudo tener a sus 5 hijos, y al mismo tiempo se cumplió la maldición de Ra. Primero nació Osiris, y su nacimiento fue anunciado como el de un dios bondadoso y benefactor del pueblo (" El gran señor de todas las cosas ha aparecido bañado por la luz"). El segundo fue reservado para el nacimiento de Horus (Apolo), hijo de Osiris e Isis, el tercero para Seth (Tifón), quien no nació ni en el tiempo que le correspondía ni por el camino adecuado, sino rasgando el costado de su madre Nut. El cuarto día nació Isis entre las marismas, y el último Neftis (Afrodita, Teleuté y Victoria).




Osiris, el primogénito, era el heredero del reino y representaba el lado bueno, la regeneración y la fertilidad de la tierra, mientras que Seth representaba la aridez, el lado oscuro y las zonas desérticas. Con el tiempo Osiris se casó con su hermana Isis, a quien amaba desde el vientre de su madre. Seth se casó con Neftis, pues al ser un dios solo una diosa podía ser su esposa. Isis, la más inteligente de los 4 hermanos, obtuvo con destreza el nombre secreto de Ra, el nombre que le otorgaba poder y grandeza y con el tiempo Osiris se convirtió en el Rey de Egipto. En aquellos tiempos la humanidad vivía en estado salvaje, practicando el canibalismo, y fue Osiris quien enseñó a su pueblo a cultivar los campos, aprovechando las inundaciones anuales del Nilo, y cómo segar y recoger la cosecha para alimentarse. También les enseñó como sembrar vides y obtener vino (de ahí la asociación griega con Dionisio) y la forma de fabricar cerveza a partir del cultivo de cebada. Pero no solo enseñó al pueblo cómo alimentarse y cultivar sino que le dio leyes con las que regirse en paz, la música y la alegría y les instruyó en el respeto a los dioses.



- Traición de Seth a Osiris

Cuando había acabado su función Osiris partió a proclamar sus enseñanzas en otra tierras, dejando a cargo de Egipto a Isis quien gobernó sabiamente en ausencia de su marido. Pero Seth odiaba a su hermano, su poder y su popularidad, por lo que mientras Osiris se encontraba en otras naciones confabuló un plan junto con otros 72 conspiradores y la reina de Kush (Etiopía), Aso. En secreto obtuvo las medidas exactas del cuerpo de Osiris y fabricó un cofre de maderas nobles, ricamente adornado, como un Rey se merecía y en el que encajaba perfectamente el cuerpo de su hermano. Tras el regreso de Osiris, Seth decidió dar un gran banquete en honor a su hermano, e Isis, enterada de la posible conspiración advirtió a Osiris, quien no vio nada malo en acudir al banquete. La fiesta, a la que habían asistido los 72 conspiradores, fue grande; las mejores comidas y bebidas y los mejores bailes de todo el reino. La fiesta y los acontecimientos que se relatan a continuación se produjeron durante el día 17 del mes Athyr del año 28 del reinado de Osiris.

En un momento de la fiesta, cuando ya los corazones de los invitados estaban jubilosos, Seth enseñando el cofre dijo, con voz dulce: "Daré este cofre a aquel cuyo cuerpo encaje perfectamente en él". Los invitados fueron probando uno a uno si su cuerpo encajaba dentro del cofre, pero ninguno lo obtuvo porque para unos era largo o corto y para otros demasiado ancho o estrecho. Osiris, maravillado por la grandeza del oro y maderas y las pinturas que lo adornaban, acercándose a él dijo: "Permitidme probar a mi". Osiris lo probó y viendo que encajaba afirmó: "Encajo y será mío para siempre", a lo que Seth respondió "Tuyo es, hermano y de hecho lo será para siempre" y cerró la tapa bruscamente, clavándolo luego con ayuda de los invitados y sellándolo con plomo fundido. El cofre fue transportado hasta el Nilo donde lo arrojaron. Hapi, el dios del Nilo, lo arrastró hasta la costa fenicia, junto a la ciudad de Byblos, donde las olas lo lanzaron contra un arbusto de tamarisco, en el que quedó incrustado. El arbusto creció y se convirtió en un grandioso Árbol con el cofre incrustado en su tronco. Pronto se corrió la voz de la grandeza del arbusto por las tierras del reino y el rey Malcandro, avisado de la extraordinaria apariencia del árbol se acercó al lugar y ordenó que se talase y con él se formase un pilar que en adelante sujetará el techo de su palacio.



- Búsqueda de Osiris por su esposa Isis

Isis, enterada de la traición de Seth, se propuso encontrar el cadáver de su marido para darle la justa sepultura, digna de un dios, y partió en su busca junto a su hijo Horus, también llamado Horus el Niño o Harpócrates, encontrando refugio en la isla de Buto en la que vivía Uadyet, a quien los hombres llamaban también Buto o Latona, y le confió a Horus, temiendo que el odio de Seth acabase con la vida de su hijo de la misma forma que había acabado con la de su marido.

Isis deambuló por toda la tierra en busca del cuerpo de Osiris, preguntando a todos los que veía, pero no había hombre ni mujer que conociese el paradero del cofre, y la magia que Isis poseía no tenía efectos en tales circunstancias. Hasta que encontró a unos niños que jugaban en la ribera del río, quienes la informaron de la rama del Nilo por la que había llegado el cofre al mar. Además Isis descubrió meliloto en la corona que Osiris había dejado cerca de Neftis, signo inequívoco del comercio que éste había mantenido con su hermana Neftis a quien confundió con la misma Isis. De esta unión nació Anubis a quien Neftis había escondido al dar a luz por miedo a la posible venganza de Seth. Isis, guiada por perros, le encontró, le cuidó y alimentó y desde entonces Anubis se hizo su guardián y acompañante.

Después Isis, solicitando siempre la ayuda de los niños, averiguó que el cofre había llegado hasta la localidad de Byblos, noticia que le había sido transmitida por un viento divino. Llegó a esta ciudad y se sentó en la orilla del mar. Las doncellas de la reina Astarté, esposa de Malcandro, bajaban cada día a bañarse e Isis, a la salida del baño, les enseñó como peinarse, trenzando sus cabellos, y las perfumó con las fragancias que emanaban de su cuerpo. Cuando las doncellas regresaron a palacio su señora quedó maravillada por sus nuevos peinados, hasta entonces desconocidos, y por las fragancias con las que habían sido ungidas. Las doncellas le relataron su encuentro con una mujer que se encontraba en la orilla del mar, una mujer solitaria y triste que las había peinado y perfumado con sus fragancias. La reina mandó a buscarla y le propuso a Isis que sirviese en palacio cuidando de su pequeño hijo que se encontraba débil y enfermo al borde de la muerte. Isis aceptó diciendo "puedo hacer que este niño sea grande y poderoso, pero lo haré con medios propios y nadie debe interferir en mi obra". Poco a poco el niño fue creciendo aunque Isis no hizo más que darle a chupar su dedo, en lugar del seno. Más tarde Isis, que sintió gran afecto por el niño, decidió hacerlo inmortal, quemando sus partes mortales. Por la noche ponía grandes troncos en el fuego y arrojaba al niño a las llamas; después se convertía en una golondrina y emitía grandes lamentos en torno al pilar en el que se encontraba Osiris. La reina preguntó a sus sirvientes si conocían qué hacía su amiga para que el niño se hubiese restablecido de esa forma, pero nadie conocía el secreto de la diosa, por eso una noche, ávida de curiosidad acudió a espiar a Isis y cuando vio que su hijo era arrojado al fuego fue a rescatarlo, privándole de la inmortalidad. Isis entonces pronunció las siguientes palabras: "¡Oh madre imprudente! ¿Por qué has cogido al niño?, solo unos días más y todas sus partes mortales habrían sido destruidas por el fuego y, como los dioses, él habría sido inmortal y joven por siempre". En ese instante Isis adoptó su verdadera forma y la reina advirtió que se encontraba ante una diosa. Los reyes ofrecieron a Isis los mejores regalos que podía imaginar pero ella sólo pidió una cosa: el gran pilar de tamarisco que sujetaba el palacio y todo lo que en él estuviese contenido. Cuando se lo ofrecieron Isis lo abrió, sin ningún esfuerzo, y tomó el cofre, devolviendo el pilar al Rey cubierto por una fina tela ungida en esencias y flores. Este trozo de madera se mantuvo en Byblos como el pilar que una vez albergó el cuerpo de un dios, y como tal, fue largamente venerado. Cuando Isis recogió el cofre que contenía el cuerpo difunto de su marido, se estremeció, dejándose caer sobre él y de ella emergió un lamento tan profundamente agudo que el más pequeño de los hijos del rey quedó como muerto en ese mismo instante. Isis cargó el cofre en un barco ofrecido por el rey y partió hacia Egipto en compañía del mayor de los hijos del rey. En la travesía a lo largo del río Fedros (Ouadi-Fedar actualmente) soplaba un viento extremadamente fuerte y violento e Isis, en un momento de irritación, desecó el curso. Cuando Isis se creía segura y sola decidió abrir el cofre que contenía el cuerpo de su marido, a quien besó. Pero el príncipe se encontraba cerca observándola. Isis le descubrió y fue tal la mirada que surgió de sus ojos que el hijo del rey falleció en el momento.



- Descuartización del cuerpo de Osiris por Seth

A su llegada a Egipto, Isis escondió el cofre en los pantanos del Delta y acudió a Buto en busca de Horus. Seth, que se encontraba cazando jabalíes una noche, encontró, por la luz de la luna, el cofre y lo reconoció. Encolerizado por el hallazgo lo abrió, tomo el cuerpo de Osiris y lo despedazó en 14 trozos que esparció a lo largo del Nilo para que sirviese de alimento a los cocodrilos. "¿No es posible destruir el cuerpo de un dios?". "¡Yo lo he hecho, porque yo he destruido a Osiris!" dijo Seth riendo, y su risa se oyó en todos los rincones de la tierra, y todos aquellos quienes la percibieron temblaron y se estremecieron de terror.

Isis debía empezar de nuevo su búsqueda, pero esta vez no se encontraba sola, contaba con su hermana Neftis, esposa de Seth, con quien estaba enfrentada en su rivalidad con Osiris y con Anubis, hijo de Osiris y Neftis. En su búsqueda iba acompañada y protegida por 7 escorpiones, y en el Nilo viajaba en una barca de papiro, y los cocodrilos en reverencia a la diosa ni tocaron los trozos de Osiris ni a ella. Por eso en épocas posteriores cuando alguien navegaba por el Nilo en un barco de papiro se creía a salvo de los cocodrilos, pues se pensaba que estos todavía creían que era la diosa en busca de los trozos del cuerpo de su marido. Poco a poco Isis fue recuperando cada uno de los trozos del cuerpo envolviéndolo en cera aromatizada, y en cada lugar donde apareció un trozo, Isis entregó a los sacerdotes la figura, obligándoles a jurar que le darían sepultura y venerarían, además de consagrarle el animal que ellos mismos decidiesen al que venerarían con los mismos honores en vida, cuando muriese y tras su muerte. Sólo un pedazo quedó por recuperar, el miembro viril, comido por el lepidoto, el pagro y el oxirrinco, especies que quedaron malditas a partir de ese momento, y nunca más ningún egipcio tocaría o comería pez de esta clase (estas especies inspiraban terror a los egipcios). Isis reconstruyó el cuerpo y con su magia asemejó el miembro perdido, consagrando así el falo, cuya fiesta celebrarían más tarde los egipcios. Gracias a Anubis lo embalsamó, convirtiéndose en la primera momia de Egipto, y lo escondió en un lugar que solo ella conocía y que permanece oculto y secreto hasta este día.


(*)Plutarco, miembro de una familia acomodada, disfrutó de una amplia formación en ciencia, historia, filosofía y literatura. Viajó por Egipto y Grecia y vivió temporalmente en Roma. Estudió en Atenas, la mejor universidad del mundo antiguo, y con los años fue reuniendo en su ciudad natal a un círculo de personas cultivadas, interesadas en la formación humana, creando una nueva Academia de inspiración platónica en la que se enseñaban las diversas ramas de la filosofía, y en donde se daba especial relieve a la ética. Sus obras más famosas fueron Vidas Paralelas, en la que compara a un griego y un romano ilustres y Escritos Morales, donde mezcla política, historia, astronomía, música y medicina.

EL MITO DEL GRIAL Y LA MESA REDONDA

Los mitos artúricos surgieron a partir del siglo XII. Diversos poetas europeos, imbuidos en su saber oculto que aglutinaba desde la mitología céltica el devenir del Santo Grial, popularizaron -a base de filtrar encriptados los procesos alquímicos, espirituales y trascendentes del ser humano- las hazañas del reyezuelo a quien se le atribuyeron gestas en busca del Santo Grial. Tal fue la influencia de aquellos relatos que el rey Arturo se convirtió en un personaje de leyenda, en un símbolo medieval, en el caballero por excelencia. En realidad, poco, muy poco se sabe acerca del rey Arturo. Real o legendario, parece que gobernó en Gran Bretaña en la primera mitad del siglo VI y que fue capaz de reagrupar, tras la dominación romana, diversos reinos. A partir de ahí la realidad se mezcla con la ficción desde antes de su nacimiento. Y es aquí donde entra en escena el bardo Merlín, un mago y profeta heredero de una ciencia secreta que nació de la unión de un demonio y una virgen. Merlín, gracias a su magia, ayudó en sus conquistas al rey Uther Pendragon, tanto en las bélicas como en las licensiosas. De una de estas nació Arturo, fruto de la unión del rey con Igraín, esposa del duque de Tintagel. Merlín se hace cargo del retoño, que lo pone bajo la tutela de quienes le pueden instruir en el noble arte de la caballería, palabra que simbolizaba también la búsqueda eterna del hombre en pos de la verdad, que se hallaba en el Santo Grial, una de las obsesiones de los hombres medievales reflejadas en las épicas caballerescas.



Diecisiete años después, el rey falleció sin dejar un heredero legítimo. Entonces, Merlín -por encargo de los caballeros- busca un digno sucesor.

Aquí es donde hace su aparición Excalibur, la espada clavada en una piedra. Quien fuera capaz de desenvainarla, sería rey. Sólo Arturo lo logró y así se convirtió en rey, un rey capaz de reunir a diversos reinos que acabaría casándose con una mujer llamada Ginebra Mito o realidad, lo cierto es que en el año 1120, en las ruinas de la abadía de Gloucester, al oeste de Inglaterra, se encontraron las tumbas de ambos. A pesar de ello, insistimos, la realidad y la ficción se mezclan en los relatos medievales que convirtieron al rey Arturo en un personaje definitivo de la caballería que sabría de la realidad del Santo Grial, la "reliquia" que, según diversas fuentes, fue custodiada por cátaros y templarios en las mismas fechas en las cuales aquellos poemas se hicieron populares. ¿Bebieron aquellos trovadores de fuentes ocultas en poder de los miembros de estas órdenes? ¿Reflejaron bajo el aspecto de mitos el significado, la ubicación y todos los detalles sobre el Grial?




- La Mesa Redonda

Si por algo es conocida la mistérica vida del rey Arturo -Artus- es por haber fundado la Mesa Redonda, a medida mal expresada como "tabla redonda", fruto de una mala traducción del vocablo inglés table, que significa mesa. La institución fue fundada para reunir a una fabulosa corte de héroes, estableciéndose entre ellos relaciones de perfecta igualdad.

Por consejo de Merlín, Arturo erige la Mesa Redonda con doce asientos simbolizando con esto al Cosmos.

De la lectura subterránea de los libros de hazañas artúricas del ciclo bretón se deduce una profunda simbología: "Los doce asientos, además de la trasmigración del alma a través de las doce eras cósmicas o ciclos del gran zodiaco, representan las doce pruebas iniciáticas del hombre antes de la conquista del yo superior", asegura el escritor Carmelo Ríos. En el centro de la mesa se reservó un lugar para el Santo Grial, y a la derecha del rey Arturo quedó una silla vacante reservada para el Mejor Caballero del Mundo. Si alguien que no fuera digno de él osara en sentarse allí, moriría ``ipso facto´´.

Y he aquí que una noche de Pentecostés el círculo de la Mesa Redonda se cerró. En ella se sentó Galahad, hijo de Lancelot, hijo a su vez del rey Ban y considerado el mejor caballero de Arturo, quien -tras superar una serie de pruebas iniciáticas que simbolizan la búsqueda del hombre hacia su propia esencia- accede, en otro plano de la realidad, al Castillo Venturoso, la morada del Santo Grial, cuya visión ignora ante la presencia de una joven de turbadora belleza que se asemeja a la mujer de Arturo, Ginebra. Y así, el hombre que estaba destinado a conocer el Santo Grial se vuelve indigno y queda desposeído de sus dotes de caballero. No es de extrañar que el mito, surgido tras los tiempos de los cátaros, metaforice el castigo al faltar a la pureza que buscaban los miembros de la orden, pureza que se convertía en el camino en busca del desprendimiento de la naturaleza maligna del hombre. Curiosamente, aquellos hombres puros podrían haber sido custodios del Santo Grial e inspiradores de los mitos artúricos.


Sin embargo, el caballero Lancelot se arrepintió y tuvo la oportunidad de contemplar, en la lejanía, el Santo Grial. No obstante, tanto él, como su hijo, son descendientes directo del hombre que según la tradición trajo a Europa el Santo Grial, José de Arimatea. ¿Tendrá esta alusión mítica algo que ver con lo aventurado por algunos audaces estudiosos que aseguran que un linaje real y divino se perpetuó en Europa? Ese linaje procedía del mismo Jesús, quien no habría muerto en la cruz. La posibilidad de que estas creencias estuvieran basadas en documentos ocultos y custodiados por las ordenes medievales ha sido defendida por muchos.
¿Son los mitos artéricos una simbolización de tales conocimientos?



-La odisea de Parsifal

A comienzos del siglo XIII los poetas franceses Chretien de Troyes y Robert de Boron primero, y especialmente el alemán Wolfram von Eschenbach después, dieron a conocer la odisea de Parsifal, que completaba los mitos artúricos iniciados un siglo antes por Godofredo de Monmouth, autor de Historia de los reyes de Britania. Parsifal, que habitaba en un bosque, vio pasar a varios caballeros. Para él, eran ángeles y, desde entonces, luchó por unirse a la Mesa Redonda.


Finalmente lo consiguió e inició su odisea caballeresca e iniciática en busca del Grial, que le hizo llegar al castillo del rey Pescador, en donde avista a una doncella portando el Santo Grial. Al igual que sus predecesores, no supera las pruebas y vaga errante por el mundo hasta que accede a la morada griálica, el Castillo Venturoso. Observa el Santo Grial y fallece… y es que según la tradición, el iniciado "debe morir" para acceder a un mundo superior.


Pero solo un caballero tuvo el honor de poseer el Grial en sus manos. Fue el citado hijo de Lancelot, Galahad, quien se sentó en la silla vacía a la diestra del rey Arturo sin morir en el acto. Logró extraer la espada Excalibur y se convirtió así en el Mejor Caballero del Mundo, en el conocedor y poseedor de los secretos del Grial. Curiosamente, y al igual que los templarios, Galahad vestía con una túnica blanca estampada por una cruz roja y pertenecía a la Santa Orden del Sumo Melquisedec. Los doce caballeros celebraron una ceremonia cósmica en la cual el Santo Grial dio a los presentes lo que ansiaban, como si de una fuente de maná se tratara.



- ¿Qué significa Grial?

Una de las acepciones etimológicas que el poeta Eschenbach utiliza para designar al Grial puede traducirse por "piedra que vino de las estrellas". Sin embargo, el Santo Grial es, según la tradición, un cuenco, pero tal y como demostraron Johannes y Peter Fiebag en el número 117 de MÁS ALLÁ "el Santo Grial de la Edad Media debió de ser la misma máquina de maná escrita por los israelitas en la Cábala". Y es que las descripciones de los autores que popularizaron los relatos artúricos describen al mítico cuenco como algo similar a una máquina, capaz de producir alimentos, llegada de las estrellas. Wolfran von Eschenbacg dice que hubo una vez una tropa que regresó a las altas estrellas y que trajeron el Grial a la tierra antes de regresar a su hogar. La máquina del maná y el Grial bien podría tener un origen "extraterrestre". Ahí es nada, pero lo cierto es que si el mítico objeto tenía una naturaleza tan prodigiosa y llegó a estar en poder de algunas órdenes medievales, el celo que del mismo guardaron éstas, estaría más que justificado y -solo para los iniciados- cifrarían los datos en aquellos textos artúricos que miembros de estas "sociedades ocultas" habrían inspirado a personas tan poco sospechosas de poseer dotes de hombre culto como Wolfram de Eschenbach, que ni sabía leer ni escribir.


Simbológicamente hablando, solo el rey Arturo, en su vuelta al mundo, puede ofrecer las respuestas. Según la leyenda, ya moribundo, una nave misteriosa le transportó a la mágica isla de Avalón en donde tres reinas velan su sueño hasta que regrese.